El anuncio sobre la visita del Papa a la Argentina entró en cuenta regresiva


La concreción del anunció oficial por parte del Vaticano del viaje del Papa León XIV a la Argentina en el marco de una gira que abarcará Uruguay -el otro país de la región que Francisco no visitó, además de Venezuela- y Perú -su nación por adopción- entró en la cuenta regresiva. En medios eclesiásticos vernáculos se descuenta que eso ocurrirá en los próximos días -o como máximo en un puñado de semanas- por la sencilla razón del tiempo que demanda su organización.
Clarín pudo saber que la agenda del pontífice está en blanco entre el 4 y el 18 de noviembre. Lo cual confirma las insistentes versiones de que el viaje será en la primera quincena del penúltimo mes del año. El obispo castrense argentino, Santiago Olivera, de paso por Roma, donde saludó al Papa, le dijo a la corresponsal de La Nación que escuchó que estará diez días en Perú, tres en la Argentina y uno y medio en Uruguay. Pero eso también está sujeto a confirmación.
En tren de especular, se habla de que además de Buenos Aires y Luján, iría a Santiago del Estero, sede de la primera diócesis en suelo argentino y lugar de nacimiento de la primera santa argentina, Mama Antula, y a Córdoba, la tierra del primer santo varón que nació, vivió y murió en el país, el Cura Brochero. Se dice que el periplo por la Argentina podrá completarse con una visita a una ciudad de la Patagonia, región evangelizada por los salesianos.
No obstante, parece el viaje papal más “anunciado” desde que los pontífices empezaron a recorrer el mundo. Por caso, hace poco más de un mes, el canciller Pablo Quirno lo “confirmó” a través de un simpático tuit en el que decía al llegar a una reunión con Javier Milei: “Vine a reunirme con el Presidente para darle la ‘buena noticia’ que hará feliz a todo el pueblo argentino. Solo resta definir la fecha”. Y en alusión a ese dato dijo: “Qué linda primavera…”.
Por tratarse del ministro que lleva la relación con todos los estados del mundo, causó perplejidad en la Secretaría de Estado del Vaticano su “anuncio” anticipándose a la Santa Sede. Aunque es justo decir que días pasados hizo lo mismo el presidente interino de Perú, José María Balcázar, respecto de su país, si bien fue después de reunirse durante más de una hora con León XIV. Balcázar y Quirno no fueron los únicos en anticiparse, pero sí los más relevantes.
Observadores vaticanos creen que ese tipo de actitudes -que parecen buscar un rédito político, sin reparar en los tiempos del propio Papa- contribuyeron a demorar el anuncio de la Santa Sede. Pero el principal motivo sería el desenlace de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en las que la diferencia de votos entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez fue como se preveía muy poca, temiendo el Vaticano que estallara un conflicto.
“Hemos coincidido en el diálogo de que el tránsito de las elecciones sea lo más ordenado posible, que no haya mayores conflictos y que el perdedor reconozca al ganador”, afirmó Balcáraz respecto de su charla con León XIV. Pasadas dos semanas de los comicios, si bien Sánchez se resiste a reconocer el ajustado triunfo de Fujimori -apelará al máximo tribunal electoral de su país-, por ahora no se desató una crisis, ni mucho menos.
En Roma, además, llama la atención el marcado contraste entre el gran entusiasmo de Milei con la visita del Papa -por caso, envió a Quirno al Vaticano para que le entregara la carta de invitación a León XI, cosa que podría haber hecho el embajador ante la Santa Sede- y sus diferencias con muchos de los postulados de la Doctrina Social de la Iglesia, comenzando por el rechazo del libertario al concepto de justicia social (aunque coinciden en la condena al aborto).
A ello, Milei sumó últimamente otra diferencia: su oposición a la regulación de la inteligencia artificial como lo expuso en un reciente artículo en el diario británico Financial Times, al expresar su deseo de que el país se convierta en un polo de innovación tecnológica con mínima intervención estatal. Y manifestar su “compromiso” de no regularla “para que pueda desarrollarse libremente, sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”.
La toma de posición del presidente argentino -previsible- se produjo pocos días después de que el Papa difundiera su primera encíclica, Magnitica Humanitas, en la que en los primeros párrafos aboga por una regulación de la IA. “Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y contener los efectos distorsionados del poder tecnológico”, sostiene, más allá de que dice que otros factores deben jugar como la educación.
Pero lo que más parece interesar al Vaticano es la sintonía de Milei con el polémico emprendedor tecnológico Peter Thiel, un libertario como él que no solo critica la intervención del Estado, sino la mismísima democracia tradicional porque considera que traba la libertad y la innovación. Atraído por el perfil ideológico de Milei y pensando en algunas inversiones, se radicó temporalmente este año en el país, siendo recibido por el presidente en la Casa Rosada.
Cofundador con Elon Musk de la empresa PayPal, que vendieron en US$ 1.500 millones, Thiel es uno de los creadores de Palantir Technologies, una empresa dedicada a integrar, procesar y analizar grandes volúmenes de datos dispersos para convertirlos en sistemas de decisión. Y si bien cuenta con una división para empresas, está orientada a la seguridad y la inteligencia, asistiendo -además de la CIAS y el FBI- a las Fuerzas Armadas de EEUU.
Autodefinido como cristiano, apela a un discurso filosófico y teológico muy conservador, llegando a aplicar la figura del Anticristo a personas, movimientos e instituciones que favorecen una gobernanza mundial o promueven la aplicación de ciertas medidas que, más allá de los nobles objetivo que puedan invocar, terminan afectando -según considera- la libertad y el progreso tecnológico como quienes impulsan acciones ante el cambio climático.
A partir de esa visión, habría sugerido en conferencias privadas que León XIV podría ser una manifestación del Anticristo. No solo por encarnar los preceptos de la Doctrina Social de la Iglesia como el papel del Estado, sino porque ahora suma la regulación de la IA y también su oposición a aspectos como el transhumanismo (el uso de la tecnología para superar limitaciones humanas, incluido el implante de chips para aumentar el coeficiente intelectual).
Milei seguramente no piensa que León XIV es una manifestación del Anticristo, pero deberá prepararse -eso sí- para posiblemente escuchar en el país a Robert Prevost fijando posiciones de la Doctrina Social de la Iglesia y sobre la IA con las que no coincide. Será para él la parte amarga de una visita que, supone, le sumará políticamente.
Fuente: www.clarin.com



